La
XXXVIII serie provincial de béisbol concluyó para
los integrantes del equipo Mayarí y sus aficionados que nuevamente se quedan
con los deseos de sobrepasar esa barrera infranqueable desde hace unos cuatro años, que es la fase de cuartos de
finales. Cuando no es Moa, es Baguano los que se interponen en el camino al elenco del valle querido.
Nuevamente las justificaciones quedarán en el análisis que
realiza la dirección del conjunto con la del organismo deportivo, quienes se
conforman e enorgullecen con el pintoresco y detallado informe, los power
pointer que pretenden decir mucho y en
definitiva no dicen nada, porque todos los años ocurre lo mismo y los
entrenamientos siguen siendo los mismos, correr las bases, de home a primera,
de segunda a home, la vuelta al cuadro, las mismas pesas, las bolas bombeadas y
el bateo frente a los propios entrenadores o los jugadores porque a los pitcher
hay que cuidarle los brazos por la mala calidad de las pelotas…nuevamente lo
mismo, nada nuevo.
Más de lo mismo porque el campeonato municipal, no se sabe nunca
como viene en el nuevo año, por lo regular hay que esperar que llegue el mes de febrero, para
ver si se jugará como el 2013 en todos los Combinados, hasta en Pinares se jugó;
en el 2014 se perdió esa estructura y volvieron a jugar todos los equipos en el
Emilio Gómez en un torneo relámpago de solo cuatro fines de semanas.







