No pidas peras a la incompatibilidad aparente
No pidas peras (gratis) al tendero
No pidas peras en La Habana
Roque Dalton
Le falta un paradigma al beisbol cubano. Ahora todo el mundo, incluido los managers, habla de la especialización del pitcheo. Los holders, los setters, los closers. Los que aguantan, los que preparan, los que cierran. Ese, y no sin razón, es el tema de moda. Nadie que se precie de conocedor cuestionaría que sobre tales bases se erige buena parte del beisbol contemporáneo.
Una cosa es clara: los ilustrados como Da Vinci ya no pueden existir, y los pitchers de hierro como Aquino Abreu, tampoco. El conocimiento es tanto, y la pelota tan compleja, que cada cual debe adecuarse a lo que mejor le venga.
Pero -me temo- para especializar a los lanzadores, primero hay que tener lanzadores. Primero hay que contar con un staff. Los directores de hoy se contradicen. Promulgan una línea de pitcheo, y luego la incumplen. Sin embargo, muchas de sus decisiones no dejan de ser comprensibles.





