viernes, 9 de abril de 2010

EL LERYS DE MAYARI, AL BATE.

No es que todos los legendarios Mulos de Nicaro puedan resucitar con su máximo esplendor, pero su estirpe trascendió y en pleno siglo XXI tenemos a un heredero de aquellos otrora aguerridos peloteros, que pretende superar  a sus antecesores. Por lo pronto, ya Lerys Rolando Aguilera Portilla llevó a mejor vida varios récords ofensivos de un holguinero en campeonatos cubanos de béisbol.
Pero, no sólo este beisbolista ha superado cifras territoriales, pues también ocupa un lugar entre los actuales máximos jonroneros del béisbol en la mayor de las Antillas y se empina hacia mayores empeños.  Poco descansó  luego de concluir el calendario de su plantel en la Serie  reciente, pues, sin esperar a que lo llamaran, se reintegró a los entrenamientos en el estadio Calixto García.
Poco después de finalizar una de esas jornadas de alistamiento, lo encontré en casa de la abuela materna, Nellys, en la ciudad de Holguín. Cordial y muy conversador se mostró este rollizo muchachón de 24 años, con más de 100 kilogramos de peso y 1,86 metros de estatura.
Su abuelo, Julio Portilla Ramos, fallecido, fue  Capitán  de aquellos destacados Mulos de Nicaro y recio bateador derecho (defendió varias posiciones y terminó como inicialista), que logró jugar en la I Serie Nacional con Orientales.
"La figura de mi abuelo me inspiraba. Escuchaba anécdotas familiares en un hogar que respiraba béisbol, en mi natal Levisa, Mayarí, donde crecí junto a mis padres Urbano y  Yolanda, más tarde llegaría mi hermano Leandro..." así rememoró Lerys sobre su ascendencia beisbolera.
Pero, ¿cómo se inició en esta  disciplina? : "Estudiaba  en el seminternado de Levisa; tenía 11 años de edad, cuando me captaron para el área especial que funcionaba en el estadio de Nicaro, con Alberto Yánez y Osvaldo Calzadilla como mis primeros entrenadores".
Hubo que insistir para su aceptación en la EIDE, pues ciertos especialistas interponían diversos criterios técnicos, hasta que ingresó en el último año de 13-14: "En esa escuela desarrollé mi fuerza, hacía pesas y me prepararon los técnicos Manuel Cabrera, Harold Abella, José M. Martínez y Osmany del Río y asistí a tres Juegos Nacionales Escolares (uno en 13-14 y dos en 15-16 años)", explicó.
Frunce el ceño antes de proseguir: "En mis últimos Escolares (segundo su equipo en 15-16) quedé entre los primeros en bateo y defensa (primera base) e integré la preselección nacional para el Mundial de la categoría, pero mi primer gran sueño se frustró al contraer hepatitis.
Vendría una segunda decepción: Un directivo técnico adujo que Aguilera no integró el Cuba Juvenil porque le faltaba dinamismo... (¿?): "Como alumno de la Academia Provincial (entrenador Jesús Angulo) competí en dos lides nacionales juveniles. En la primera conecté sobre 400, el tercer bateador del torneo, y en la segunda impuse récord de jonrones, aún vigente (13: 12 en la clasificatoria y uno en los play off); al final de ambos torneos formé parte de las preselecciones del país."
El prometedor jovencito de 18 años de edad llegó a las series nacionales (XLIII) con el equipo Holguín en el 2003.. Muchas veces resultó asunto polémico en la prensa, porque se alegaba que debía jugar más para favorecer su desarrollo, otras veces salía al terreno, pero no rendía, volvía al banco... En la Serie 45, cuando la debacle de su plantel (34 reveses seguidos), se desempeñó como regular (10 jonrones y 55 impulsadas). Luego siguieron los altibajos, mas el mayaricero mostró paciencia: "Viví momentos y tiempos duros, difíciles; no rendía o no me daban más chances, parecía que mis planes se hacían añicos. Seguí con más entrenamientos y esperando..."
La historia cambió radicalmente en la XLVIII Serie (2008-2009). Esta vez persistieron con él en la alineación, el único que jugó todos los partidos de su equipo, aunque no empezó bien. Levantó definitivamente y el designado  Aguilera (average 328 y 117 hits) constituyó novedad entre los hechos relevantes de esa campaña, apareció el añoradocuarto bate holguinero: 23 jonrones, 46 extrabases, 81 carreras impulsadas, 209 bases recorridas y 585 de sluggins, números inéditos en un pelotero de esta comarca, que contribuyeron decisivamente a que su selección mejorará varios índices históricos y clasificara.
Para quienes deciden, ese aval no fue suficiente: no lo invitaron a una preselección ni lo llevaron a un evento internacional. Se arguyó como pretexto que fue mayormente designado...
En la XLIV Serie elevó su cota de cuadrangulares a 24 (impulsó 65). Lerys no desmaya, y se observan avances en su  comportamiento técnico al batear, se poncha mucho menos, pero a veces se muestra ansioso y no discrimina adecuadamente los lanzamientos: "He mejorado el tacto, pero no siempre estoy igual, hay situaciones que me desconcentran, como, por ejemplo, la preocupación por terminar la tesis que me permitirá graduarme de Licenciado en Cultura Física. No descuido mi preparación, ahora Felicio (su entrenador) trata de resolver un problema que tengo en la forma de pararme en home, acotó.
A muchos sorprendió que en las últimas subseries del último Campeonato, lo descendiera de cuarto a séptimo en la alineación: "No me explicaron el porqué del cambio, pero yo acepto disciplinadamente la decisiones del manager y me adapto en cualquier turno; no obstante, debo aclarar que ser cuarto bate no me presiona", respondió.
Comentó sobre Héctor Hernández, su director: "Sabe mucho y es muy exigente".
Lerys es disciplinado; algunos dicen que muy tranquilo, de hablar pausado: "Yo me considero sociable, pero no de carácter pasivo. No fumo, no tomo bebidas alcohólicas y celebro mis cumpleaños, igual que los niños, con cake y refrescos. No acostumbro a protestar las decisiones de los árbitros, aunque me parezcan injustas, por eso nunca me han expulsado de un encuentro".
En la XLIV Serie peligró que pudiera defender la inicial, como estaba orientado, por su exceso de peso: "Es una dificultad que no he podido resolver, a pesar de dietas -soy de buen apetito- y ejercicios, pero seguiré intentándolo para tener más movilidad. De todas formas, creo que no lo hice mal en la inicial (seis errores)".
Algunos lo apodan El Mulo y otros El Búfalo, debido a la potencia de sus conexiones. Lerys Aguilera en siete temporadas suma 74, de ellos 47 en las dos últimas y podría llegar a 100 en la próxima contienda, en camino de superar con creces todos los mayores totales de sus coprovincianos: "Sí, he pensado... quiero llegar pronto a la centena de jonrones y seguir... pero, más que eso, entrenar, entrenar y analizar, para perfeccionar mi bateo y defensa. Ayudar cada vez más a Holguín. Por el momento llevo cinco semanas preparándome, conecto 100 batazos diarios y estoy listo para lo que venga", sentenció Lerys Aguilera.

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